El desapego como forma para vivir libre

Nos cuesta aceptar nuestra realidad al estar de paso en este plano humano. Nos establecemos como si siempre vamos a vivir como seres humanos. Es una ilusión pensar que lo perecedero es para siempre y es necesario aprender a vivir en la incertidumbre y la inseguridad, para ser realmente libres de apegos. Es también una ilusión querer controlar y poseer para sentirnos seguros. No puedes atrapar la vida en tus manos. Nada te pertenece, todo es prestado. Lo tendrás un rato aunque dure años, luego ya no lo tendrás. Todas las cosas de este mundo se acabarán, sólo tu Ser que es parte del universo de Dios es eterno.

Un turista americano visitó una vez a Hofetz Chain, un reconocido rabino polaco. El turista se asombró de ver que el hogar del rabino era una habitación sencilla, solamente con libros, una mesa, una silla y un catre.

El turista preguntó: “Rabino, ¿dónde están tus muebles?”                                                                                                                                           Hofertz Chain respondió, “¿Dónde están los tuyos?”                                                                                                                                           Desconcertado el americano respondió, “¿Los míos? Yo estoy de visita aquí. Sólo estoy de paso”.                                                     El rebino respondió, “Yo también”.

Pasamos muchas horas ocupados en las cosas materiales y muy poco tiempo en lo que es verdadero y eterno. Jesús nos dice:  “Allí donde está tu tesoro estará tu corazón”. Si pongo mi corazón en las cosas de este mundo de la materia, ese será mi tesoro. Y las cosas del mundo nos harán felices sólo de a ratos. Sólo en Dios está la felicidad eterna. Y a Dios lo encuentras solamente en tu interior. Para esto es necesario acallar tu mente racional, y en el silencio, Dios se manifestará a través de la intuición. Si quieres saber si viene de Dios, por los frutos los conocerás, como dice Jesús. Los frutos serán de paz, de gozo, de amor y de libertad, para ser tu mismo, como Dios te ha creado.

Esa paz que surge de mi Ser real y que viene de Dios, permanece estable aún ante las circunstancias del mundo  exterior. Es una calma que nos cobija y nos da estabilidad en medio de las tempestades de la vida. Cuando has encontrado esa dicha que surge de mi Ser real en unidad con la Fuente que es Dios, nadie te la puede arrebatar, ni se puede canjear con nadie, ni se puede perder ya que es parte de mi esencia. Es tuya para siempre. Una vez que encuentres ese tesoro en ti, no hay nada que se le compare. Y ese camino es siempre un camino de regreso a ti, a la esencia misma con la fuiste creado.

¿Qué pasa que sabiendo que dentro de ti existe un Ser poderoso y sabio que contiene toda la sabiduría del universo creado por Dios, que está tan custodiado y que para muchos es de muy difícil acceso y que tú no puedes aún ingresar? Hay sólo un guardián impidiendo tu entrada: Tu “EGO”. Ese otro yo. Ese personaje que te has creado, lleno de prejuicios, de condicionamientos sociales, de ideas erróneas, de pensamientos inútiles, de deseos perecederos , de delirios de poder y de grandeza, de miles de historias que te has inventado. Ese personaje ridículo, con aires de importancias, que cree que lo sabe todo, que piensa que es mejor que los otros, que está lleno de orgullo y vacío de Dios.

El Egoísmo que procede de tu ego, ese amor equivocado a si mismo, que no tiene nada que ver con tu Ser real que puedes encontrar en tu interior al cual tienes que honrar y amar más que nada, sino a ese personaje que te has fabricado, y que han creado tus padres con sus carencias, tus relaciones conflictivas, y una sociedad llena de ideas erróneas.

Ese egoísmo es el que hace tan difícil el camino de regreso a ti, entorpece tus buenas intenciones y no te permite ser feliz. Te mantiene sufriendo. Porque se alimenta de eso, se alimenta de ti.

Finalmente que significa el desapego. Está claro que aquí estamos de paso en esta vida que tiene principio con el nacimiento y el final con la muerte. Como dice Cristo: “Vosotros no sois de este mundo”. “Mi Reino no es de este mundo “. Vivir el desapego significa que como estoy de paso no me aferro a nada. Disfruto de todo, pero siempre con la conciencia de que tarde o temprano lo tenemos que soltar . En este plano humano todo cambia y vivimos en la impermanencia. Por lo tanto si me apego a algo, como mi casa, mi coche o a mis cosas, o a una relación, voy a sufrir cuando tengo que dejarlo. La manera sana de vivir el desapego es disfrutar de todo lo que la vida nos ofrece en este momento presente y el día en que tenga que soltarlo, agradecer todo lo bueno que he vivido con una persona querida o en un lugar que me brindó muchos momentos agradables, para abrirme a lo nuevo que nos está llegando sin hacer comparaciones con el tiempo pasado.

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