El ser vive en la verdad

La Verdad absoluta se encuentra en Dios. Cristo dijo: Yo Soy el Camino, la Verdad, y la Vida. Un verdadero trabajo espiritual es acercarnos a la Verdad de Dios. Mi verdadera esencia divina que es de la misma naturaleza de Dios comparte la Verdad con Dios. Por esto en la medida que nos conectamos con nuestro Ser nos vamos acercando a la verdad de Dios en nosotros. Por esto la meditación es una herramienta excelente para conectar al sabio divino interior, que tiene todas las respuestas a todas las situaciones de tu vida, porque tu Ser que es de la misma naturaleza de Dios, posee la verdad. Para esto en la meditación acallamos nuestra mente racional, que tiene ideas, creencias, conocimientos humanos, pero que no tiene la verdad. Cuando conectamos la verdad de nuestro Ser a través de la intuición, entonces la mente racional es un instrumento valioso para ver como lo vamos a vivir en este plano humano terreno en que vivimos.

En este plano humano terreno en que vivimos nuestra verdad es relativa, ya que está basada en lo que perciben nuestros sentido del mundo de la materia, que es procesada por nuestra mente racional cuyo alcance es limitado, y por las experiencias que nos ha tocado vivir, que se conectaron a nuestro centro emocional y de acuerdo a la vivencia que puede ser de gozo, de amor, de alegría, o de miedo, de odio, de resentimiento, quedará grabado en nuestra psique. Además lo que fue nuestra primera escuela de vida que han sido nuestros padres y nuestra familia. Aprendimos de nuestros papás de como ellos vivían la vida y las relaciones entre ellos y conmigo, si eran de amor o de muchas frustraciones. Todo esto nos ha formado una estructura de pensamientos, de creencias, de valores y de vivencias, que ha creado en nosotros una forma diferente de los demás, de ver la vida y como vivirla. De ahí surge nuestra verdad personal que es diferente a todos los demás. Por esto una misma situación cada uno la vemos diferente, de acuerdo a nuestra manera de percibir, que corresponde a nuestra verdad relativa. Si no entendemos esto, es cuando vienen todas las discusiones, porque cada uno cree tener la razón, pero no nos damos cuenta, que cada uno desde su verdad personal tiene razón. Entonces, en lugar de pelearnos de quien tiene razón, lo importante es compartir mi verdad, y abrirme a escuchar la verdad del otro, y así tu puedes aprender de mi y yo de ti. De esta manera nos enriquecemos, de lo contrario nos empobrecemos, si no sabemos escuchar.

Hay una manera de ir cada día acercándonos a la verdad de Dios, que es la misma de mi Ser, ya que mi Ser es de la misma naturaleza de Dios, por esto somos Hijos de Dios, y es a través de la meditación. La meditación es acallar nuestra mente racional, que como ya hemos dicho tiene un rango limitado y está capacitada para vivir en este mundo de la materia, pero no está capacitada para entender el mundo de mi Ser espiritual y el mundo de Dios, por esto hemos fabricado un Dios humano, a nuestra semejanza humana, cuando en realidad Dios nos ha creado a Su Imagen y semejanza divina. Al acallar la mente racional y parar todas nuestras actividades cotidianas, es para hacer silencio y poder escuchar la verdad de mi Ser, a través de la intuición. Cuando contacto esta verdad de mi Ser, que es la verdad de Dios en mi, el fruto es sentir paz y está basado siempre en la visión del amor.

Cuando contacto con la verdad y tanto más me acerco a la verdad de mi Ser, esto sin duda va a repercutir fuertemente en mi vida, para vivir con mayor seguridad, confianza, poder, dirección, libertad y una profunda paz.

Tanto más me conecto a la verdad de mi Ser, más claro es el camino a seguir. No hay duda por donde quiero transitar. En cambio cuando no sé que quiero en mi vida, no sé cual es mi verdad, vivo confundido y perdido. Empiezo una cosa o tomo un camino y al poco tiempo dudo si eso es lo que quiero. Lo abandono y no sé que camino elegir.

La verdad me da siempre seguridad de lo que vivo y de lo que hago. Y por lo tanto, todo lo que emprendo lo realizo y muy bien. Porque la verdad me da poder, ya que tiene una fuerza intrínseca.

Y es una fuerza en paz, sin violentar nada ni a nadie, y llega profundamente a las personas e impregna una fuerza especial a la materia, porque es una energía con poder.

La verdad me da confianza porque sé que soy guiado desde la Verdad divina en mi, y no me cabe la menor duda. Por esto desde la verdad en que vivo, me siento plenamente en confianza de todo lo que emprendo, ya que soy guiado desde la verdad que está en mi, desde el Ser real que soy.

La verdad me da plena libertad de movimiento, de vivir lo que quiero porque soy guiado desde mi verdad interior. Nada me detiene y me siento muy libre de crear, de vivir, de expresarme sin miedos, que es lo único que me detiene. Por esto la frase de Cristo: “La verdad os hará libres”

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