La meditación y la paz interior

La meditación es un medio excelente para lograr la paz interior. En realidad no es algo que tenemos que lograr, porque si vivimos de acuerdo a nuestra verdadera esencia del Ser espiritual que somos, la paz es un estado de mi Ser. Cuando aquietamos nuestra mente. paramos la hiperactividad y fijamos nuestra mirada hacia nuestro ser interior, la paz se manifestará.

La paz interior no es algo que tenemos en tèrminos como de una posesión externa, sino es algo que sentimos, es una experiencia interior. Es algo totalmente personal y dentro de nosotros.

La paz es algo que naturalmente somos y por esto en forma natural lo buscamos. Pues lo único que buscamos con la paz interior es, a encontrarnos con nosotros mismos. Detrás de todos nuestros sueños, ambiciones, proyectos y metas, yace la búsqueda de la paz interior, de la libertad, de la confianza y de la seguridad.

El pensamiento general que se tiene sobre cómo lograr esta paz interior es equivocado y por esto nos cuesta encontrar la paz, la confianza y la claridad en la vida. Pensamos que si tenemos una determinada relación con una persona, o se dé determinada situación, o poseemos ciertas cosas, entonces nos sentiremos en paz y tranquilidad. Esperamos que lo exterior tenga que ser de cierta forma para estar en paz. Pero a diario nos damos cuenta que no es así ya que el mundo exterior es muy cambiante. No terminamos de acomodar algo en nuestra vida que nos ofreció paz, cuando otra situación en nuestro entorno se desacomodó.

Aunque todos reconocemos que “esta paz interior” la sentimos dentro de nosotros, en nuestros corazones, seguimos empeñados en que la paz interior depende de lo que ocurre en el exterior. Así no sólo peerdemos nuestra paz, sino también nuestro poder interior. El poder del ahora, el poder que sólo se encuantra en el momento presente.

De este modo no hay manera de lograr realmente una verdadera paz interior, confianza y seguridad en la vida, pues ella se vuelve efímera e inestable, igual que las cosas externas son efímeras, inestables y cambiantes.

Por lo tanto lo primero que has de saber para poder recuperar tu verdadera paz interior, es reconocer que este estado de paz está en tu interior y lo más importante, que depende por completo de ti. Es una elección que tú tomas de no permitir que nada del “exterior” influya en tu estado “interior”. Perdemos constantemente nuestra paz interior y nos dejamos influenciar por lo “exterior”, principalmente por dos razones:

1.- Cuando no sabes quién eres

No pensamos que somos seres magnificentes, extraordinarios y todopoderosos para crear cualquier realidad que elijamos. Somo más que un cuerpo físico, somos seres espirituales que habitamos en un cuerpo. Deepak Chopra dice: “que somos el campo de las infinitas posibilidades”

Por esto es importante que reconozcas que eres un ser sabio, bondadoso, amado y protegido por la Fuente de la Vida que es Dios. Es importante que reconozcas que en la Unión con Dios tienes todo el poder para crear cualquier cosa que decidas crear. Es el poder divino que está en ti. Es importante que reconozcas que este ser interior que reside en ti es un ser plenamente libre y su verdadera naturaleza es perfecto amor, paz, certeza, confianza y bondad.

Pero la educación que hemos recibido nos habla de lo contrario, nos llenan de culpas, de miedo y de preocupaciones que sólo nos alejan de quienes somos en verdad, y así perdemos la paz, como el poder interior.  Actuamos, pensamos y hablamos desde un lugar llamado temor y preocupación y desde allí solo temor y preocupación fabricamos.

Sólo se puede vivir desde el amor o el miedo. El amor es lo que en verdad eres, el miedo es una invención de tu mente. Viene de sentirnos separados de Dios y del Universo.

Cuando nos colocamos y estamos en armonia con quienes somos, con esta esencia eterna, perfecto amor y paz, todos nuestros pensamientos, palabras y acciones provienen de la verdadera fuente y somos y vivimos una vida de alegría, de dicha y autorrealización. Desde este estado te conectas con la Fuente, con Dios. En este estado de unión es cuando nos sentimos en perfecta unidad.

2.- Cuando olvidas tu verdadera identidad.

La segunda razón por la que perdemos la paz interior y la conexión con nuestra verdadera y perfecta esencia es, porque nos olvidamos de ella. Olvidamos constantemente quienes somos y nos dejamos guiar por las apariencias, por el personaje que nos fabricamos, los acontecimientos y sobre todo por los pensamientos que nos desconectan de nuestra Esencia Divina y Eterna.

De este modo surge otra vez el miedo, la desconfianza en muchas cosas que vivimos. Dudamos de no ser suficientemente buenos de ser amados por Dios y de las personas que nos rodean, nos entra la sensación  de sentirnos solos. De esta manera surgen en nosotros las dudas de si lograremos aquello que deseamos.

Dejamos otra vez en las manos del “exterior” todo nuestro poder y perdemos nuestra paz. Pasamos nuestra vida de forma inconsciente, pasiva y totalmente condicionada por lo que otros hacen o dicen, por lo que acontece. Nos perdemos en la rutina de la vida, nos volvemos víctimas de las circunstancias, y de este modo olvidamos al ser perfecto que reside en nuestro interior.

3- La prueba de la paz.

¿Cómo sé si es una paz real y verdadera? Si me siento en paz al creer en lo que vivo, en lo que pienso, digo y hago, ese será el indicador de que estoy creyendo en algo que es verdad, basado en el amor. Si por el contrario, siento ansiedad, tristeza, confusión, pensamientos adversos, intranquilidad en mi pecho y en el estómago, entonces tengo algo en mi corazón que está interfiriendo con mi capacidad para creer en la verdad que estoy viviendo.

Mucha gente confunde la paz con otras cosas. Una de ellas es un cierto sentimiento de felicidad y de contento debido a que las circunstancias están siento afortunadas. ¿Esta misma paz la siento cuando las circunstancias se te muestran adversas, o por el contrario caes en la confusión, en la depresión y en la ansiedad? La verdadera paz no depende de las circunstancias.

Otra cosa que la gente confunde con la paz, es la sensación de adormecimiento: “no siento confusión, no siento ansiedad, no siento miedo, no siento dolor…¡No siento nada!”. Tampoco esto es paz. Porque existen muchas emociones dolorosas guardadas en tu inconsciente, que mi corazón se ha cerrado, se ha bloqueado, evitando todo aquello que le puede hacer sufrir. Solamente estás sobreviviendo a las situaciones de tu vida.

Finalmente el trabajo de meditación diaria es una herramienta excelente para recuperar tu paz interior, cuando las situaciones exteriores te han vuelto a atrapar. Estas situaciones que vienen de tu mundo exterior, disparan generalmente emociones guardadas en tu inconsciente e inmediatamente pierdes tu paz interior. Para regresar a la paz, es importante que regreses a tu esencia interior de tu ser, que es amor. Sólo la visión del amor tiene toda la sabiduría y el poder de Dios para regresarte a tu paz interior.

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