Muchas de las enfermedades es desamor

Quiero compartir una reflexión del libro “Los secretos eternos de la salud” que estoy muy de acuerdo, por la experiencia en mi trabajo de terapia psico-corporal.

Muchos de los enfermos, especialmente de cáncer, han dedicado toda su vida a ayudar y a apoyar a otros. Su altruísmo puede ser una cualidad muy noble, dependiendo de la causas subyacentes. Si sacrifican y desatienden su propio bienestar para evitar la vergüenza, la culpabilidad o el menosprecio en su interior, en realidad están cortando el hilo del que penden. Su dedicación “altruista” a complacer a otros, sirve para que a cambio, se sientan queridos y apreciados por lo que aportan. Ello es, sin embargo, un reconocimiento incosciente de no amarse a sí mismos. Y eso puede bloquear cuestiones no resueltas, temores y sentimientos de inferioridad en la memoria celular de los órganos y tejidos del cuerpo.

“Ama a tu prógimo como te amas a ti mismo” es el mandamiento básico imprescindible para curar el cáncer. Esta frase significa que sólo podemos amar a otros en la misma medida en que somos capaces de amarnos y apreciarnos a nosotros mismos. Para ser capaces de amar realmente a alguien, sin ataduras ni afanes posesivos, uno ha de aceptarse plenamente con todos los defectos, errores y carencias que pueda tener. El grado en que somos capaces de ocuparnos del bienestar de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu, determina el grado en que somos también capaces de ocuparnos de otras personas. Al ser críticos con nosotros mismos, o despreciar nuestro aspecto, nuestro comportamiento o nuestros sentimientos, cerramos nuestro corazón y nos sentimos inferiores y avergonzados. Para evitar a los demás nuestro lado oscuro (la parte de nosotros que no nos gusta) por miedo al rechazo, tratamos de ganarnos su amor complaciéndoles. De esta manera creemos que podemos obtener el amor que somos incapaces de darnos a nosotros mismos. Este planteamiento no funciona a largo plazo.

El cuerpo siempre obedece a las órdenes que le da la mente. Los pensamientos, las emociones, los sentimientos, los deseos, las creencias, los impulsos, los gustos, las aversiones, etc. de una persona son el software con que están programadas sus células en el día a día. A través de la asociación mente/cuerpo las células no tienen otra opción que seguir las órdenes que reciben del subconsciente o de la mente consciente. Como se ha demostrado en investigaciones recientes sobre el ADN, podemos modificar el comportamiento genético del propio ADN. El ADN de una persona escucha cada palabra, cada pensamiento, cada emoción que experimenta. Uno se programa a sí mismo durante cada segundo del día, consciente o inconscientemente.

La expansión del amor constituye el principal propósito de nuestra existencia aquí en la tierra. Los que se aman a sí mismos también son capaces de amar a los demás y viseversa. Estos dos aspectos del amor siempre van de la mano. Las personas que se aceptan a sí mismas plenamente, no temen realmente la muerte; cuando les llega la hora de morir, se van en paz sin ningún rencor ni remordimiento en el corazón.

Cuando cerramos nuestro corazón a nosotross mismos, nos volvemos solitarios y el cuerpo comienza a debilitarse y enfermar. Se sabe que los viudos y viudas y las personas socialmente aisladas, o que no tienen a nadie con quien compartir sus sentimientos más profundos, son las personas más propensas a desarrollar un cáncer.

Las células del propio organismo son los “prójimos” más próximos que tenemos y necesitan sentir nuestro amor y nuestra aceptación, saber que forman parte de nosotros y que nos ocupamos de ellas. Darnos un buen masaje, ir a dormir a una hora adecuada, tomar alimentos nutritivos, etc. , constituyen mensajes de amor, sencillos, pero importantes que motivan a nuestras células a funcionar armoniosamente. Son también mensajes que mantienen la continuidad y eficiencia en la elimación de toxinas.

Este es el texto que he estractado. Como verás sólo el amor nos sana a todo nivel. Cuando te enfermas o te aqueja un mal físico, casi siempre nos enojamos o nos culpamos por lo que nos está pasando, en lugar de escuchar al cuerpo que nos está avisando para que revisemos nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, deseos, creencias, impulsos,etc. para sanarnos. Sana tu mente y tu cuerpo sanará, dándole al mismo tiempo el apoyo que necesita para facilitarle el trabajo.

Muchos saludos.    Luis Oggier

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