Sistema de pensamiento de Dios y el sistema de pensamiento del ego

En la última sesión del Taller de Meditación expuse el tema de los dos sistemas de pensamientos de Dios y del ego, que son muy importantes para realizar un verdadero trabajo de sanación espiritual. Estos sistemas son completamente incompatibles entre si. Dios creó a su Hijo, de la misma esencia de Dios que somos todos, por esto en el Paraiso vivían en perfecta unidad con Dios y con todo el Universo creado por Dios. Cuando Adán y Eva comieron del árbol del bien y del mal, que es un simbolismo de cuando su hijo quiso hacer las cosas a su manera, diferente a Dios, surgió el ego que se sintió separado, dividido y desde ese momento en su pensamiento entró la dualidad. Se sintieron separados de Dios y entre ellos y por lo tanto se escondieron de Dios con mucha culpa y comenzaron a culparse uno al otro. Como se sintieron diferentes entre ellos empezaron a pelearse desde la carencia en que se encontraron. En el Paraiso vivían en la abundancia ya que lo que Dios crea es perfecto y pleno. Al sentirse separados entró la carencia y por esto con el sudor de su frente tuvieron que ganarse el pan de cada día. Todo fue completamente diferente y opuesto a lo que Dios creó. Eso nos sucede cuando lo que vivimos lo queremos hacer a nuestra manera, es decir guiados por el ego. La única forma para salirnos de todo lo que fabrica nuestra ego, que es miedo y confusión por sentirse separado de Dios, es invitar a Dios que nos guie a través de Su sintema de pensamiento para regresar al Paraíso, al Cielo. Sólo tenemos que cambiar de pensamiento porque en la realidad nunca hemos salido del Cielo ni nos hemos separado de Dios. Lo que hemos fabricado es un sueño, por esto este mundo es el mundo de la ilusión, sólo tenemos que despertar. En la medida que cambiamos de sistema de pensamiento y de guía y para esto tenemos al Espíritu Santo que es el Amor de Dios, vamos a regresar a Casa, que es un estado en donde volveremos a vivir en perfecta unidad, en amor, en paz, en gozo, en forma permanente.

Ahora quiero exponer los dos sistemas de pensamientos para que nos quede claro, y podamos hacer de esta manera un verdadero trabajo de sanación. Hay dos herramientas maravillosas que nos ayuda a realizar este trabajo: Una es la meditación en que cada día revisamos si hemos caído en el sistema de pensamiento del ego, para salirnos y encontrar la respuesta de sanación en el pensamiento de Dios. Otra herramienta maravillosa es el Curso de Milagros, dictado por Jesús. Jesús que ha vivido en este plano humano, pero con la conciencia despierta de quien es, como Dios nos ha creado, nos recuerda de muchas maneras, nuestra verdadera realidad tal como Dios nos ha creado, y deshace completamente todo el sistema de pensamiento del ego.

A.- El Sistema de Pensamiento de Dios.

El sistema de pensamiento de Dios es el mismo de mi Ser, que es de la misma naturaleza de Dios, ya que Dios creó a su Hijo a Su imagen y semejanza de Él. Ésta es mi verdadera naturaleza. Por esto cuando vivo en el sistema de pensamiento de Dios, vuelvo a mi Ser real, tal como Dios me ha creado. Este estado jamás se nos puede quitar, sólo cuando vivimos en este mundo de la inconsciencia, bajo la guía del ego, se nos olvida quienes somos en realidad, por esto vivimos con miedos, confusos sintiéndonos incapaces, con muchas limitaciones.

En el sistema de pensamiento de Dios, el sentimiento real de Dios y de mi Ser es el AMOR, que es parte de la esencia Divina. La visión sana y sabia siempre proviene del amor, que nos regresa a la unidad con Dios y con todo el Universo creado por Dios.

En el sistema de pensamiento de Dios volvemos a la UNIDAD. Somos uno con Dios y con todo el Universo, tal como Él nos creó. Adan y Eva vivían en el Paraiso en perfecta unidad con Dios y con todo lo que les rodeaba. Cristo siempre se sentía uno con Su Padre. En la oración que hace Jesús al terminar la última cena reza: “Padre así como Tú y Yo somos uno, que todos sean uno en unidad Contigo”. Cristo en su mensaje de salvación nos vino a recordar que somos uno, porque esa conciencia la perdimos al comer del árbol del bien y del mal, en donde nos sentimos separados y por esto ya no podíamos estar en el Paríso. El Paraiso no es un lugar sino un estado en que vive el Ser creado por Dios.

En el sistema de pensamiento de Dios nuestra verdadera naturaleza es ESPIRITUAL, es decir no materia, al igual que Dios. Es como la vida en mi, que no tiene nada que ver con la materia, con el cuerpo. Por esto el trabajo espiritual es el trabajo más importante de nuestra vida porque somos seres espirituales. Cristo nos dice que no somos de este mundo: “vosotros no sois de este mundo”. Y agrega: “Mi Reino no es de este mundo”. No tiene nada que ver con el mundo de la materia. Pero constantemente al vivir en este mundo, nos identificamos con el mundo de la materia, al cual nos apegamos. Nos apegamos a nuestra casa, a nuestro automóvil, a todos los bienes materiales, a nuestro cuerpo. Nada que ver con nuestra verdadera esencia divina, espiritual.

En el sistema de pensamiento de Dios, la vida que tenemos en nosotros es ETERNA, NO EXISTE LA MUERTE. Cuando morimos en este plano humano, se muere todo lo que no soy yo, pero lo que yo soy realmente, creado por Dios, sigue su viaje. Si no hemos terminado las lecciones en esta vida, es decir que hemos trascendido este mundo de ilusiones, ya no nos identificamos con él, despertamos del sueño y recordamos plenamente quienes somos, ya no tenemos que regresar. Salimos del círculo de muerte y nacimiento. Para esto debemos quitar todas las ataduras del ego basadas en el miedo. Como dice Cristo: “Vivid en el mundo sin ser del mundo”.

En el sistema de pensamiento de Dios,el Ser que somos realmente, vive completamente DESAPEGADO. Como mi Ser no es de este mundo, no se apega a nada. Todo lo que vive en este mundo de la materia son herramientas para ver todo desde la visión trascendente de su Ser espiritual, sin apegarse a nada. Por esto cuando nos llega la muerte en este plano humano, la lección que nos llega con toda claridad es el desapego total, nada de este mundo nos llevamos. Todo lo que se lleva nuestro verdadero Ser es todo lo que vivimos con amor. Por esto Un Curso de Milagros nos dice: “Que sólo el amor es real”.

En el sistema de pensamiento de Dios el Ser que somos realmente vive en la COMPLITUD. ¿Qué significa esto? El Ser creado por Dios es completo no le hace falta nada, por esto vive en la abundancia, al igual que Dios. No tiene ninguna necesidad y no carece de nada. Todo es perfecto como es.

Finalmente en las cualidades del Ser: El Ser es LIBRE, nada lo ata. Es GENEROSO, ya que vive en la abundancia y puede compartir todo lo Él es. Es AMOROSO, porque su naturaleza es de amor. El Ser vive en el PRESENTE, porque lo único real es aquí y ahora. No vive en el tiempo que quiere decir o en el pasado o en el futuro. Ni el pasado ni el futuro es, porque el pasado ya no existe y el futuro tampoco. Por esto la eternidad es un eterno presente.

EL SISTEMA DE PENSAMIENTO DEL EGO.

El sistema de pensamiento del ego está completamente desconectado de Dios y de mi Ser real. Y en base a esto ha fabricado todo un sistema de pensamiento opuesto al de Dios. Por consecuencia todo su mundo es imperfecto, es finito y tiene el sello de caducidad. Todo en el mundo del ego acaba en la muerte y en su desaparición. Se siente incompleto por esto busca de completarse, a través de las relaciones, de las cosas materiales y por esto se apega a todo con la ilusión de completarse, lo cual nunca lo logra.

En el sistema de pensamiento del ego el sentimiento base es el MIEDO. Desde el miedo todo nos amenaza, porque sabemos que todo lo que tenemos en este plano es perecedero. Y como nos sentimos separados, el mundo exterior es amenazante, es cambiante, nunca sabemos que va a suceder. Hoy nos sentimos que todo está bien y el día de mañana todo cambió, un accidente, una enfermedad, una crisis en nuestras relaciones. Por todo esto nunca nos podemos sentir plenamente tranquilos y confiados, por consecuencia siempre estamos a la defensiva.

En el sistema de pensamiento del ego NOS SENTIMOS SEPARADOS. Desde que Adan y Eva comieron del árbol del bien y del mal se sintieron separados de Dios y entre ellos. En ese momento surgió el ego que siempre se siente separado de todo, por esto es muy común sentirnos en soledad. Y por miedo a la soledad buscamos desesperamente no estar solos y por esto nos apegamos a relaciones y a cosas materiales. El vivir en un cuerpo nos mantiene separados unos de otros.

En el sistema de pensamiento del ego nos identificamos con el CUERPO. El cuerpo atrae la mayor parte de nuestra atención, de como nos vemos y nos ven. Cuando nos enfermamos o tenemos un dolor o molestia, toda nuestra atención está en el cuerpo. Y cuando el cuerpo se siente amenazado por una enfermedad terminal, sentimos que se nos va la vida y hacemos todo lo posible para retener la vida del cuerpo. Y el cuerpo no tiene vida en si mismo, pero como nos identificamos con el cuerpo pensamos que la vida se nos va con el cuerpo, cuando en realidad la vida es parte esencial de nuestro Ser espiritual. Al identificarnos con el cuerpo la peor amenaza que recibe el ego es la muerte que es la destrucción total del cuerpo y del ego. Con esto no quiero decir que descuidemos el cuerpo, porque es nuestro vehículo, y si está sano tendremos mejor calidad de vida en este plano humano.

En el sistema de pensamiento del ego está siempre presente la MUERTE. Cuando Adan y Eva comieron del árbol del bien y del mal, uno de las consecuencias fue, que con el sudor de su frente ganarán el pan de cada día y al final morirás. Lo único real para el ego es lo que está aquí y ahora y la muerte. Aunque todos sabemos que la muerte es segura en este plano humano en el que vivimos, todos le tenemos miedo y tratamos de alejarnos de ella lo más posible y por esto tratamos de no pensar en ella y creemos que vamos a vivir para siempre en este mundo. Pero en la medida que nos acercamos a ella a través de una enfermedad o por la edad, nos defendemos para no verla llegar. Hacemos lo imposible cuando la enfermedad nos avisa de un final próximoo para no llegar a ella, o nos queremos sentir siempre jóvenes, para no vernos en la edad que tenemos.

En el sistema de pensamiento del ego, por sentirnos separados nos APEGAMOS a todo lo de este mundo ilusorio en el que vivimos para encontrar la felicidad que hemos perdido. Por esto la felicidad depende siempre de las personas o cosas o lugares exteriores. En cambio el gozo es un estado del Ser que no depende del mundo exterior, y es permanente. También nos apegamos porque desde que salimos del Paraiso nos sentimos incompletos, carentes. Es una forma de llenar un vacío interno que nos ha dejado desde que nos separamos de Dios. Siempre que nos sintamos vacíos en nuestro interior, es el vacio que sólo Dios puede llenar.

En el sistema de pensamiento del ego la CARENCIA es parte cotidiana en nuestra vida de donde surgen todas nuestras necesidades. Para empezar nuestro cuerpo está lleno de necesidades que tenemos que satisfacer diariamente para que pueda subsistir. como es el oxígeno, la comida y darle mantenimiento para que no se enferme. A nivel emocional desde la carencia de amor de nuestros padres y de los adultos que nos acompañaron en las primeras etapas de nuestra vida, nos han dejado con muchas carencias que tratamos en la vida de suplirlas con otras relaciones, para que nos den lo que nuestros padres no nos pudieron dar desde sus propias carencias. Y a pesar de que muchas personas nos dan amor, nunca es suficiente desde la carencia, ya que toda carencia emocional es como un pozo sin fondo. Sólo cuando recuerdo quien soy en unidad con la Fuente de mi Ser que es Dios, puede liberarme de la carencia, porque el Ser que soy, como me ha creado, es pleno y completo y su esencia es amor.

Nuestro trabajo cotidiano es darnos cuenta de cuando nos enganchamos con el sistema de pensamiento del ego, en donde casi siempre perdemos la paz, nos atrapan pensamientos y emociones de miedo o cualquier emoción que no es amor. Tenemos que estar muy atentos porque el ego también nos ofrece una seudo paz o nos hace sentir que todo está bien y jugamos a ser buenos. Todo esto no es real y nos daremos cuenta porque no es una paz plena y duradera. Siempre tenemos que reconocer lo que es real, no negar nuestras emociones cuando se disparan por alguna situación que estamos viviendo. El fin de verlas tan cual son, es para sanarnos, que quiere decir las reconozco que están en mi inconsciente y salieron a la luz porque alguna situación las disparçó. Una vez reconocido las emociones que salieron a la luz, es encontrar la respuesta diferente desde el amor, y soltar las emociones que salieron de nuestro inconsciente, para que entonces sea una paz real y verdadera, sin negar nada.

Si revisamos los dos sistemas, sin duda nos identificamos más con el sistemas de pensamiento del ego, que nos relaciona con el mundo de la materia, identificándonos con nuestro cuerpo, con muchas programaciones equivocadas que nos confunden, por esto muchas veces nos preguntamos el por qué de esto o aquello, sin encontrar una respuesta que nos deje satisfechos. Si nos damos cuenta que nuestra tarea es regresar al Ser que realmente somos, como Dios nos ha creado, para vivir cada vez más bajo el sistema de pensamiento de Dios, nos podemos desanimar, pero si hacemos la tarea diariamente, especialmente utilizando la meditación y bajo la guía del Espíritu Santo, que mientras no recordamos quienes somos en realidad, Él lo recuerda por nosotros, y si lo invitamos cada día, nos ayudará a deshacer todo lo que hemos fabricado con el ego desconectado de nuestro Ser real. Es llevar cada día nuestro mundo de ilusiones a la verdad, que se encuentra en Dios, que es la Verdad absoluta, en mi Ser que es de la misma naturaleza de Dios, en el Amor. De esta manera podemos ir poco a poco vivir de acuerdo al sistema de pensamiento de Dios, que nos regresa a Casa, al Cielo, a Dios.

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